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¿Los consumidores reciben lo que las empresas de alimentos ofrecen?: fraude alimentario por etiquetado incorrecto

Última actualización: 03 de junio de 2024 Lectura de 3 minutos
PAOLA  PASTOR PODESTÁ PAOLA PASTOR PODESTÁ

Como profesional en la industria alimentaria y consumidora de productos alimenticios de diferentes tipos, me es grato presentarles este artículo de opinión sobre cómo prevenir el fraude alimentario. El objetivo es contribuir a la salvaguardia de los derechos de las personas a consumir alimentos auténticos, en el marco de las tendencias de valoración que van más allá de la inocuidad, nutrición y calidad alimentaria, pues cada día la responsabilidad social, cuidado ambiental, sostenibilidad de la naturaleza, creencias religiosas, origen de los alimentos, entre otros, cobran más importancia. Por esta razón, los organismos certificadores ofrecen diversos sellos para mostrarlos en los empaques de los alimentos una vez que la organización haya demostrado el cumplimiento de sus respectivos estándares. En este artículo ahondaré en el tipo de fraude denominado etiquetado incorrecto, así como mi propuesta sobre cómo prevenirlo.

El fraude alimentario es un delito. En el caso del etiquetado incorrecto, la organización busca obtener beneficios económicos colocando afirmaciones falsas en los envases. Los sellos más vulnerables de usar con mala intención son los relacionados a certificaciones orgánicas, Regenerativa Orgánica, Non-GMO, Comercio Justo, Kosher y Halal. Entonces, ¿cómo prevenirlo? Para responder esta pregunta, debemos situarnos en la cadena de valor y el rol de los actores que hacen posible la disponibilidad y accesibilidad de alimentos a los consumidores. Para ello, observemos la siguiente figura que muestra una cadena de valor simple con los actores que en ella interactúan:

Figura 1

Cadena de valor

A partir de lo observado en la figura, se deduce que la organización compra materia prima a los productores primarios para transformarla en productos alimenticios con valor agregado, los cuales, de acuerdo al presente artículo, llevarán los sellos “Orgánico”, “Regenerativo Orgánico”, “Non-GMO”, “Comercio Justo”, “Kosher”, “Halal”, etc. De esta manera, se confirma que la organización es responsable del sello que presente en sus empaques en los ámbitos social, ambiental, económico y de sostenibilidad que impactan directamente a los productores primarios; por ello, los consumidores están dispuestos a pagar más. En este eslabón de la cadena, el rol de la organización debería ser el de generar una cultura en sus colaboradores con la finalidad de que haya comprensión sobre los requisitos a cumplir antes de colocar un sello en el empaque. Por ejemplo, la ausencia de pesticidas en un alimento no es suficiente para que lleve un sello orgánico.

En lo referente al rol de la certificadora, esta se enfoca en la certificación de los productos que transforma la organización y en sus procesos, lo que asegura su trazabilidad hacia los productores primarios y los clientes (trazabilidad hacia adelante y hacia atrás). Las verificaciones se realizan por muestreo sobre la base de las evidencias que muestra la organización; no obstante, si consideramos que el fraude es un delito, para confirmar si la organización está etiquetando correctamente, la certificadora debería actuar como un “policía”, no solo buscando la conformidad, sino abarcando más allá de las evidencias que muestra la organización.

En el caso del gobierno, este debería cumplir un rol de fiscalizador mediante sus ministerios y de forma transversal. Debe incluir al organismo recaudador de impuestos para asegurar que en la cadena de valor se comercializan productos que cumplen con los sellos otorgados por las certificadoras.

Finalmente, luego de mostrar los roles de los actores de la cadena de valor, he llegado a tres conclusiones para prevenir el fraude alimentario por etiquetado incorrecto:

  • En la organización deben establecerse mecanismos de concientización y conocimiento de los requisitos que debe cumplir un alimento para que en el empaque se coloquen los sellos correspondientes. Adicionalmente, todos los estándares que son auditados por las certificadoras deben incluir un requisito de denuncias anónimas hacia las certificadoras. 
  • Es crucial que las certificadoras realicen balances de masa en los productores primarios y en los clientes, no solo en las organizaciones.
  • El gobierno debe ejercer un rol transversal para asegurar la autenticidad de los alimentos con fiscalizaciones presenciales en todos los eslabones de la cadena de valor asegurando la comunicación entre los ministerios de acuerdo a sus ámbitos de poder. Esto también incluye al organismo recaudador de impuestos, el cual debería verificar si las denominaciones de los alimentos que figuran en las facturas, en las órdenes de compra y en las órdenes de venta se cumplen de acuerdo a los estándares. 

Espero que este artículo sirva de reflexión sobre la vulnerabilidad en el cumplimiento del fraude alimentario a través del etiquetado incorrecto. Actualmente, el cómo ejercen sus roles los diferentes actores de la cadena de valor no son suficientes para asegurar que una organización, que tenga intenciones de obtener un beneficio económico comercializando productos con diversos sellos, lo realice.

Referencias de consulta

Chartered Institute of Environmental Health. (2016). Counter fraud good practice for food and drink businesses. Improve fraud resilience and reduce the financial cost of fraud.

International Featured Standards. (s.f.). Product fraud mitigation guideline.

Food Safety Service Certification 22000. (2023). Guidance document: food fraud mitigation.

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