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¿QUE SABEMOS DE LAS GRASAS TRANS?

Hace unos días vimos por distintos medios, el retiro del mercado de tres productos, debido a que podrían contener grasas trans en cantidades superiores a la establecida por la normativa vigente: Decreto Supremo 033-2016- SA, donde se aprueba el Reglamento que establece el proceso de reducción gradual hasta la eliminación de las grasas trans en los alimentos y bebidas no alcohólicas procesados industrialmente.  

Pero, ¿sabemos que este tipo de grasas se busca eliminar de la cadena de suministros e industria desde hace varios años?, en el 2008 se estableció el compromiso de cooperación entre el sector público y la industria para eliminar y sustituir los ácidos grasos trans de producción industrial (AGT-PI) en los alimentos, a través de la iniciativa “Las Américas sin grasas trans: Declaración de Río de Janeiro”, en la cual se estableció el compromiso de cooperación entre el sector público y la industria para eliminar y sustituir los AGT-PI en los alimentos. Actualmente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) viene trabajando el “Plan de acción para eliminar los AGT-PI 2020-2025”.

El 2015 la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) inició las gestiones para reducir el uso de aceites parcialmente hidrogenados, principal fuente de grasas trans artificiales en la cadena de suministros, debido al potencial daño a la salud que estas grasas podrían ocasionar a los consumidores.

Hace muchos años se pensaba que este tipo de “aceites vegetales parcialmente hidrogenados” eran más saludables para el corazón, pero se comprobó que el exceso de estos compuestos aumenta los niveles de colesterol LDL, un biomarcador que incrementa las enfermedades cardiovasculares. De acuerdo a la OMS, se estima que el consumo de grasas trans de producción industrial provoca unas 500 000 muertas anuales por cardiopatias coronarias.

El uso de grasas y aceites en la alimentación es importante ya que es una de las principales fuentes de energía, son reguladores metabólicos, permiten transportar vitaminas liposolubles y proporcionan al organismo de ácidos grasos esenciales.

De acuerdo al tipo de ácidos grasos que contengan las grasas, se clasifican en saturadas e insaturadas.

Las grasas saturadas son generalmente sólidas a temperatura ambiente y se derriten si se eleva la temperatura. Son las responsables de la aparición del colesterol en la sangre y de los problemas de circulación. Por esto, son consideradas como “grasas malas”.

Las grasas insaturadas tienen presentación líquida, por la ausencia de átomos de hidrógeno en su composición y son conocidas como “grasas buenas”, estas pueden subdividirse en grasas monoinsaturadas (aceites de oliva) y grasas poliinsaturadas, como las grasas omega 6 y omega 3 (aceite de pescado, aceite de semilla de girasol, ajonjolí, sacha inchi, entre otros).

En el caso de las grasas trans, estas son aceites (estado líquido) que son tratados mediante un proceso tecnológico para solidificar el aceite y obtener una manteca o grasa hidrogenada, estos procesos químicos y físicos, a los que son sometidas estas grasas, los hace perjudiciales a la salud ya que funcionan y se metabolizan como si fueran grasas saturadas. Son de textura más fluida y de fácil conservación y se emplean en margarinas, productos de panificación y muchos alimentos procesados, debido a su mayor estabilidad durante las frituras, mayor tiempo de conservación y menor costo. Debemos mencionar que el término Trans, no tiene ninguna relación con los alimentos transgénicos.

En la normativa nacional (DS 033-2016-SA) se indica los límites de grasas trans que deben estar presentes en los alimentos y al parecer estos proveedores no han cumplido con estos límites, lo que lleva al retiro del mercado de estos productos consumidos en su mayoría por niños, lo cual puede poner en riesgo la salud de la población.

Es importante estar atentos a las advertencias en las etiquetas, y así podremos tomar mejores decisiones en el consumo de nuestros alimentos. Así como la industria debe asegurar el cumplimiento de la normativa para brindar productos inocuos y de calidad a los consumidores.

Tags: grasastrans

Natalie Reynaga
  • - Estudios de maestría en Tecnología de alimentos por la UNALM
  • - Ingeniera de alimentos por la UNSLG
  • - Coordinador de Proyectos de Consultoría, Instituto para la Calidad – PUCP
  • - Docente del Instituto para la Calidad PUCP.
  • - Especialización en Sistemas de Gestión de la Calidad e Inocuidad Alimentaria y Controles - - Preventivos en Alimentos de la FSPCA
  • - Especialización en Sistemas de Gestión Integrada ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001 por la PUCP.
  • - Auditor Líder IRCA (TÜV Akademie Rheinland)
  • - Experiencia en sistemas de gestión integrados relacionados con calidad, inocuidad, buenas prácticas de manufactura, HACCP y FSSC 22000.
  • - Consultor y auditor interno de sistemas integrados de gestión (ISO 9001, ISO 22000, ISO 45001 y BASC)
  • - Miembro del Comité Técnico de Normalización de Gestión de la Calidad e Inocuidad Alimentaria – INACAL