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FRAUDE ALIMENTARIO

Tal vez no todos conozcamos la historia de la inspectora farmacéutica María Elisa Álvarez Obaya, española de nacimiento, a quien se le atribuye el descubrimiento de un caso de intoxicación por metanol en 1963, este hallazgo, que fue conocido como “Caso Metil”, es el que les resumo a continuación.

A raíz de diversas muertes y casos de ceguera por el consumo de bebidas alcohólicas de la bodega Aragón (Orense), María Elisa empezó a sospechar de una intoxicación por metanol, dando la orden de incautar todos los productos de tiendas y bares; estas bebidas fueron analizadas en su laboratorio, dando como resultado la presencia de metanol, siendo luego validados por la Jefatura de Sanidad de Las Palmas.

Esto ocurrió debido a que el dueño de la bodega, buscando reducir sus costos empezó a utilizar alcohol metílico de uso industrial (no apto para el consumo humano).

Lamentablemente, más de cincuenta personas fallecieron y decenas terminaron con ceguera, se evitó que este número fuera mucho mayor gracias a la rápida reacción de María Elisa, quien recibió reconocimientos por parte del Colegio de Farmacéuticos de Las Palmas y de Asturias, Consejo General de Farmacéuticos, Real Academia Nacional de Farmacia y Ayuntamiento de Haría - Lanzarote (España).

Como era de esperarse y para concluir esta historia, este fraude alimentario dio lugar a un juicio que tuvo lugar 4 años después de los hechos y terminó con la condena de 11 personas que estuvieron involucradas en la venta de bebidas adulteradas.

Como muchos seguramente, me topé con esta historia, casi de casualidad, cuando buscaba información a causa de la inclusión de este tema en los estándares reconocidos por el GFSI, estándares que van cambiando de versión conforme va el mundo y tenía que comenzar a trabajar los cambios para la recertificación de la empresa en la que trabajaba, lo que me hizo ver que el fraude alimentario viene de muchos años atrás y me facilitó la explicación del tema ante la alta dirección de la empresa.

Actualmente los casos de fraude alimentario en el mundo vienen en aumento y la pandemia ha motivado que se mantenga esta tendencia debido al cierre de plantas industriales, aumento de precios y restricciones de los proveedores hacia los procesadores de alimentos.

Se tienen identificados en el mundo ya ciertos alimentos considerados como altamente vulnerables, tales como el aceite de oliva, la miel de abeja, el vino, el pescado, los jugos de fruta, la leche, el café, el té, entre otros.

El Perú no es ajeno a esto, pues en un reporte emitido en abril del 2020 por la Comunidad Europea sobre fraudes alimentarios se hizo mención al caso de la probable adulteración de canastas de alimentos distribuidas, para mitigar el impacto del COVID-19, a familias peruanas con problemas económicos, cuyos productos alimentarios carecían de registro sanitario y otros pesaban menos de lo indicado en la etiqueta.

Entonces, si queremos definir el fraude alimentario, podríamos decir que es un crimen emergente relacionado a la adulteración intencional con fines económicos que se puede dar por diluciones, sustituciones, mal etiquetado, falsas declaraciones y encubrimientos de los alimentos.

Es importante precisar que los procesadores de alimentos deben trabajar en evaluaciones de vulnerabilidad de sus materias primas e insumos, trabajar en sus planes de mitigación y revisarlos cuando sea necesario para verificar su efectividad y mejorarlos si se requiere, para lo cual los lineamientos de Debida Diligencia resultan básicos. Si el fraude está direccionado a hacer daño a la salud pública, este debería ser tratado con un Plan de Defensa Alimentaria.

Te invitamos a que conozcas nuestra diplomatura de Gestión de calidad e inocuidad alimentaria, en donde podrás identificar, gestionar y mitigar los riesgos de seguridad alimentaria. No dejes pasar la oportunidad de continuar con tu crecimiento. Consigue mayor información aquí. https://bit.ly/3krC46z

Tags: Fraude, Fraude Alimentario. Inocuidad Alimentaria

BELÉM ORTECHO CARRANZA

Ingeniera en Industrias Alimentarias egresada de la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo, tiene 13 años de experiencia en la industria alimentaria, trabajando en empresas agroindustriales de procesamiento de frutas y hortalizas frescas, congeladas y en conservas, gestionó certificaciones reconocidas por el GFSI (BRCGS-IFS-SQF2000), HACCP, BASC, auditorías internas, inspecciones sanitarias (DIGESA – SENASA), auditorías externas, auditorías de clientes y capacitaciones.

Laboró también en una empresa dedicada a la fabricación de empaques flexibles de polietileno para la industria alimentaria, gestionando la seguridad de los empaques, certificaciones ISO9001, HACCP e implementación de BRCGS Packaging, auditorías de clientes, capacitaciones, auditorías externas.

Asesoró a empresas para la obtención de la certificación Harmonized y BRCGS Packaging, brindó capacitaciones a empresas dedicadas al procesamiento de alimentos, fabricación de empaques para contacto directo con alimentos y procesamiento de alimentos, así como también fue docente en el Programa de Alta Especialización en Sistema de Gestión e Inocuidad Alimentaria de NSF y la Universidad ESAN.